Prevención sector eólico: Trauma de suspensión.

2foto_juanSemana 26. En la entrada de esta semana tratamos el trauma de suspensión o sindrome del arnés. Uno de las consecuencias de sufrir un caida en los trabajos en altura desarrollado en un aerogenerador.

En un aerogenerador son varios los escenarios en los que un trabajador puede verse enfrentado a una situación propia o ajena de suspensión de arnés tras caída: accidentado suspendido tras caída en escalera interior, tras caída desde capota de nacelle, tras caída en tránsito desde nacelle a buje, etc

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Bajo este supuesto, el accidentado sufrirá el denominado trauma de suspensión o síndrome del arnés de hallarse inconsciente y/o inmóvil fruto de la propia caída o por agotamiento, siempre y cuando no se llevase a cabo intervención de rescate o autorescate inmediata.

El trauma de suspensión es  consecuencia de la incapacidad del sistema venoso de retornar al corazón parte del volumen sanguíneo que se concentra en las extremidades inferiores como consecuencia de la suspensión y por tanto de la ausencia de gravedad.

De sobrevenir este episodio, el accidentado se ve expuesto a una especie de shock hipovolémico por secuestro que en sus primeras fases viene acompañado de hormigueos en las extremidades inferiores, nauseas, vómitos, pérdida de visión , etc.

De persistir en el tiempo esta situación y de encontrarse en un primer momento el accidentado consciente pero inmóvil, rápidamente pasaríamos a una siguiente fase de pérdida de conciencia que desembocaría en 10-15 minutos en la muerte del accidentado por isquemia-hipoxia cerebral.

Cabe recalcar no obstante que la rapidez en la aparición de los síntomas depende de variables individuales.

En cualquier caso es necesario también reseñar la posible concurrencia de fallecimientos post-rescate fruto del retorno sanguíneo abrupto desde las extremidades inferiores al corazón al disponer  horizontalmente al rescatado.

Así pues, teniendo en cuenta todo lo anterior se han de establecer todo una serie de medidas preventivas que eviten que se presente el problema y por otro lado se han de definir protocolos de rescate y autorescate que permitan dar respuesta rápida e inmediata de tal manera que se eviten males mayores.

En primer lugar se ha de evitar la exposición por parte de trabajadores que presenten factores personales físicos que puedan complicarse con la concurrencia del trauma de suspensión o que puedan acelerar y favorecer  el mismo.

En segundo lugar la formación de los trabajadores se hace vital, al igual que la selección de materiales y equipamientos para el trabajo y rescate en alturas que respondan a las necesidades ergonómicas de cada usuario concreto. En este punto la posibilidad por parte de un accidentado consciente de disponer de estribos es fundamental para evitar el trauma de suspensión.

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A todo esto hay que sumar la definición previa y seguimiento de protocolos y pautas de trabajo seguro como por ejemplo el  trabajo en pareja, o el planteamiento de sistemas que en su caso permitan un rescate rápido.

Por otro lado también se hace imprescindible  el planteamiento y correcta ejecución de procedimientos  rescate-autorescate que eviten o retrasen la aparición del trauma, y que de darse la situación han de anteponerse en cualquier caso a la estabilización de la víctima.

Las técnicas de rescate a aplicar serán específicas en función del escenario concreto al que nos enfrentemos y en función incluso del modelo de aerogenerador. En todo caso han de ser entrenadas de tal manera que la ejecución de las mismas además de correcta sea rápida. Además se ha de procurar minimizar el tiempo en que el accidentado durante el rescate está en posición vertical, y de hallarse consciente el mismo, se ha de fomentar que mueva sus extremidades inferiores, siempre y cuando esté en disposición de ello.

Con el fin de evitar fallecimientos a posteriori tras del recate, y al tiempo que se verifican de manera continua las constantes vitales del rescatado  se recomienda colocar a la víctima en posición semisentada, en “cuclillas” o agachada durante unos 20 a 40 minutos, y en el caso de que este consciente  en posición fetal.

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Juan López Gutierrez

Tesicnor Formación

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